Ingredientes nocivos para los niños


La comida representa para nuestros niños, la materia física fundamental con la que van a construir su cerebro y todo su cuerpo.  Esto aplica a todos nosotros, pero en el caso de los niños esto es especialmente importante.

 

¿Por qué los niños están especialmente en riesgo?

Porque están en una etapa de crecimiento de gran intensidad, y requieren de una alimentación rica en nutrientes.  Si los alimentos que les proporcionamos no los contienen, su organismo tiene que buscar alternativas y no siempre las encuentra.

Además, mientras más pequeños son los niños, mayor es el impacto de los químicos y las toxinas en su cuerpo. No es igual 1 microgramo de mercurio en 20 kg de peso corporal que en 70.  Es cuestión de proporciones.

Sabemos que actualmente existen más de 80,000 nuevos productos químicos que nuestros abuelos hace 100 años no conocieron y a éstos se suman 2,000 más cada año.  

Según estudios hechos por el Environmental Working Group en Estados Unidos en el cordón umbilical de bebés recién nacidos, éstos presentaron rastros de metales pesados, pesticidas, químicos perfluorados, etc.

En total, 287 químicos diferentes.  Parte del reporte dice:

"... De los 287 químicos que detectamos en la sangre del cordón umbilical, sabemos que 180 causan cáncer en humanos o animales, 217 son tóxicos para el cerebro y el sistema nervioso y 208 causan defectos de nacimiento o desarrollo anormal en pruebas con animales. Los peligros de la exposición pre- y postnatal a esta mezcla compleja de carcinógenos, toxinas del desarrollo y neurotoxinas nunca se han estudiado”.

 
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Pero este diluvio de químicos no se detiene ahi.  Una vez en el mundo, los niños se ven bombardeados por alimentos provenientes de fábricas:  desde las papillas y las fórmulas maternas, hasta los churritos de la tiendita de la esquina (si es que todavía hay tienditas de la esquina en tu colonia).  Los niños viven bombardeados por sabores y colores "naturales", químicos y conservadores, etc. que los invitan a consumir y consumir, mientras que su sistema digestivo, sus papilas gustativas, su atención y concentración… todo se erosiona lentamente.

 

Recuerda:  mientras más pequeños, más vulnerables son nuestros hijos.  Pero aún los adolescentes están en riesgo, pues los efectos son acumulativos.

Lee etiquetas.  Anímalos a comer alimentos frescos.  Invítalos a participar de la preparación (y posible cultivo!) de lo que comen.